sábado

Y el mundo clavado al piso

("Luz por la ventana", fotografía de Brookei)





Despierto. Fumo un cigarrillo y comienza el día. Las luces empiezan a llenar la habitación y el café humea en la taza, solitaria sobre la mesa. Y el sol entra, despedido desde el cielo por un haz que atraviesa mis cortinas y se cuela en medio de ellas clavándose como una estaca transparente. Y el vapor, el humo, el tiempo no puede y no debe más que pasar a través de ese haz, de forma inexplicablemente translúcida, que corta el aire y el humo y el vapor y mis cortinas estrellándose en el suelo, sosteniendo el tiempo al suelo.
Despierto.
Termino el café y el cigarro. Y el haz desaparece. El mundo vuelve a correr; ya no está detenido por un haz dorado enterrado en el suelo de mi habitación.

4 comentarios:

Flakicienta dijo...

Me encanto
mucho la foto,
como tan sensilla
puede decir tanto!

muy bella!

lady_dragonfly dijo...

sublime....
el despertar

LUJURIA dijo...

a veces extraño esos momentos únicos en medio de días agitados, esos momentos tuyos casi inexplicables, que a pesar de todo cuanto lo expliques solo tú y nadie más que tú puede entenderlo.

el sin libro dijo...

me huele tan a mi pasado. A mis días de desayunos eternos, de cigarros agrios viendo el tren pasar a lo lejos. De la boca con migas de pan, pensando en mi mediodía, de los planes, de las manos que podía o no podía tomar. Y las canciones. El playlist repetido que renovaba al son de alguna brisa. La tetera que hervía una y otra vez. El té verde. El teclado que corría para decir cosas, para decirme lo de antes, lo de siempre.

Tu texto. Tu texto me trajo esos tiempos. Y es una melancolía sabrosa tener esos viajes. Saber que hoy todo es distinto, pero que no deja de ser el todo. El escenario. La historia mía, y la de algunos.

Un abrazo

Feliz año, cumpa