lunes

Deliberación





No hay otro camino a seguir.
Es el ahora o el jamás.

Debo cometer el delito
y hacer de ti mi víctima:
prenderte fuego
y verte arder en la hoguera
y luego apagarte con mi agua.

Para llevarte bajo tierra
y sepultarte debajo de mi brazo
que sujeta con furia
tu rostro que brilla
y que no apaga el fuego

No hay más que decir.

Es el matar o morir.

Y por mí, escojo matar.

Matar el deseo rojo,
clavar mis uñas en ti,
beber de la fuente de tu vientre,
comer de tu boca luminosa,
dormir bajo el alero de tu espalda,
y despertar
bajo el canto de tu respirar.

No hay otro camino a seguir.

Sólo el que me lleva a ti.

Marea




Al calor de las sábanas
dentro de tu boca brillante,
fuera del mundo que me vive,
hacemos juntos un daño ambiental

Creamos nuevas formas de sentir.

Deseamos el gozo y el éxtasis.

Estallamos en fuegos violentos y furiosos,
devorándonos parte a parte,
recorriendo con mi lengua
lugares y pliegues de tu cuerpo
que vibra con cada descarga

Tus ojos cerrados experimentan
las sensaciones de la marea
que avanza rauda por tu playa.

Esa misma marea que recibe a mi cuerpo
desfalleciente en tu orilla
inconsciente de tanto luchar
ganado por el deseo de tenerte,
de sujetar tu piel brillante
cubierto de perlas y de temblores.

Que con cada oleaje de la marea
va llevando a que rompa la ola
y se descargue sobre nuestros cuerpos.

miércoles

Cosas Extrañas



Una ventana puede volverse casi como un televisor.
Te muestra un mundo tal cual es.
Dejo de ver la tele por querer ver por mi ventana, que se vuelve a ratos, más interesante que la "caja idiota". Sin ir más lejos, he visto muchas vidas e historias por mi ventana. Unas más interesantes que otras, pero que aún así son más agradables de ver como mueren tantos en algún país fuera del mío.
Un día, me senté cerca de mi ventana y vi como transcurría la gente por la calle. Tenderán a preguntarse: ¿y qué tiene eso de interesante? Esa pregunta es la que me lleva a ver por mi ventana. ¿Qué interés lleva esa gente que camina con (o sin) rumbo por la vereda? A veces me imagino que quien camina por la calle frente a mi ventana lleva en su pensamiento, muchas opiniones que, son más profundas y con más sentido que los de aquellas personas que tienen tribuna para decir lo que piensa.
Creo que haciendo lo que hago, reivindico y busco profundizar en el alma de aquellos que no son notoriamente conocidos, que no hablan delante de una cámara y se dirigen a todos nosotros llamándonos de maneras muy protocolares. "Señoras y señores", "amigos", "conciudadanos" y tantos otros saludos rondan los diarios o canales. La tribuna se ha prostituido a quienes buscan conseguir la notoriedad y -de paso- la consagración.
Pero, ¿se han fijado en aquellos cartoneros? Te muestran que la pobreza aún existe y no necesito ver las noticias para saber que ahí está. ¿La delincuencia? Cada día siento pasos gimientes de aquel lanza que acaba de asaltar a algún boquiabierto transeúnte. A mí, no me vienen con cuentos. ¿Problemas de alcoholismo? Eso lo veo cuando mi ventana me muestra como transitan, a menudo, gente borracha cantando canciones y gritando barbaridades a las tantas de la mañana. Mi ventana me muestra todo. Es mi televisión abierta, sin censura, sin cortes comerciales.
Una noche, aburrido, me di un gusto. Me acomodé frente a mi ventana acompañado de un vino, mis cigarrillos y unos chocolates que alguna persona me había regalado. Y me dediqué a mirar, fumar, beber y comer. Placeres simples para una persona simple. Y simple pensé que sería este momento. Me equivocaría medio a medio.
Ocurrió que al frente, en una casa antigua, en su segundo piso, alguien celebraba. Se sentían las risas, el entrechoque de vasos, la música y la alegría. Mientras miraba, sentía que me estaba entrometiendo mucho. Me sentía un tanto envidioso. "Me encantaría haber estado allí", pensé. Y mientras seguía mirando, alguien de la casa del frente, miraba donde estaba yo. Sus ojos se fijaron en los míos y no resistí el peso de la mirada. Me sentí descubierto. Sentí que mi voyerismo de observar a la gente por mi "canal privado" estaba siendo calificado de censurable, insultante, atrevido e inmoral.
Pero, de hecho, no fue tan así. En mi estupor, desde allá me hacían señas y miraban como si fuera parte de su entretenimiento. Pero, en el fondo, me miraban como a un intruso. Violaba su intimidad. Me empezaba a sentir con ánimos de huir.
Más extraño aún fue que uno de ellos, se las empezó a dar de stripper y bailaba en el balcón. Movía y contorsionaba su cuerpo cual bailarín de topless. Yo no atiné más que a reír. Y a aplaudir. Pero, luego de un rato, cerraron la ventana y el espectáculo llegaba a su fin. Yo no lo creía. Alguien me daba de probar mi propia medicina. Por primera vez sentía que me transformaba en el centro de atención. Por vez única, mi ventana era la puerta de entretención de alguien.
Existía alguien que conocía mi fijación. Era un actor jugando un papel para ellos. Fui sobrepasado. Esta fue la primera interacción que tuve con mi entretención. Algo que el televisor no haría jamás: el interactuar con el receptor. ¡Qué cosas mas extrañas
te muestra la vida!

jueves

Cuando duermes y yo despierto



Cuando duermes
Y yo despierto
Admiro la mañana de rojo
Por mi ventana

Calma mi angustia un cigarro compañero
Y me sacia el deseo
El aroma de tu piel:
Esa piel húmeda y salina
Marcada por las huellas
De mis manos que recorrieron
Sin mirar a donde iban.

Mis manos que tocaron
Un cuerpo que vibraba
con el son del deseo
Con la música sin voz, sin sonido,
Que llenaba vacíos
De noches interminables de hambre

Hambre de devorarnos mutuamente

Hambre de tu cuerpo y el mío.

Cuando duermes
Y yo despierto
Admiro tu cuerpo desnudo,
Frágil,
Plácido,
Sonriente,
Saciado.

Me golpea el sueño
Me dice que yazca a tu lado
Bajo el amparo del brillo de tus labios
Escondido en el ardor de tu vientre
Sostenido en los pilares de tus piernas
Alimentado de tus sueños
Satisfecho de la sed de tu cuerpo

Muero para despertar a la vida contigo

Cuando despiertas
Y yo duermo;
He muerto diez veces para tu alma

He recorrido con mis ojos tu interior
Sin dejar de sentirme satisfecho

Porque al soñarte
Mi piel llama tu nombre,
Mi boca se abre a tu beso,
Mis brazos te arropan para fundirte conmigo
Y mi voz no deja de sonar.

Cuando despierto
Y tú duermes;
El tiempo se detiene
Y tú eres todo
Cuando despiertas
Y yo duermo;
El tiempo avanza
Y yo soy nada