martes

Las 4 lunas (Parte I y II)




Primera Luna:
LUNA NUEVA

Había luna nueva cuando te conocí. Eso sí que lo recuerdo bien. Recuerdo que estabas sentada en la esquina de ese café fumando pausadamente, riendo con lo que tu amiga te decía. Tu sonrisa era muy dulce, afable, llena de frescura. Yo te miraba desde mi mesa por detrás de mis gruesos libros de derecho que tenía que estudiar. Me trataba de esconder de ti. Me sentía amedrentado por tu increíble capacidad para llenar el lugar de tu presencia. Encendí un cigarrillo para intentar así matar a mi nerviosismo. Llamé al mesero y le pedí un gran tazón de café. “¿Con azúcar?”, me preguntó. “Negro, por favor…” le dije. Mientras iba por mi café, me ponía mis audífonos y le daba play a mi reproductor. Sonaba Vasconcellos: “...ciudad traicionera, no se hace eso…”. No la había pasado muy bien en estos meses. Y verla a ella me hacia querer y pensar todo aquello que me había prometido no querer o pensar. El cigarrillo se había consumido.
No la estaba pasando muy bien en esos tiempos. Venía saliendo de algo bastante complicado. Había perdido parte de mi capacidad para poder aventurarme. Pero, ahí estabas tú. Y yo no podía abstraerme de mirarte y sentir curiosidad de ti.
El mesero traía mi café y yo seguía con mi reproductor escuchando “...be yourself, no matter what they say…”. Ahí me atreví. No podía dejar de ser quien era, aún cuando había sido arrasado por el dolor. Tomé mis cosas y mi café para instalarme en la mesa de tu lado. Quería instalarme allí sólo de curioso, como un niño pequeño asombrado de la maravilla que ante sus ojos había. Tu sonrisa me quitaba parte de mi concentración, y me empeñaba en que no vieras que yo te miraba. Estaba nervioso. Y eso lo notaste.

- ¿Por qué me miras?
- Porque… este… yo…
- ¿Acaso te gusto?
- ¡No!… ¡Perdón!... ¡Sí!... ¡Carajo!

Ahí te reíste. Y con muchas ganas. Me había sentido totalmente un perdedor. Pendejo. Pero, aún así, ganaba. Y comenzamos a hablar. Nos presentamos con todas las formalidades del caso: mi nombre y el tuyo; lo que hacías tú y yo; que cómo se llama tu amiga; que qué hace ella. Todo lo trivial de una conversación entre dos desconocidos –más tu amiga- se dio en ese día. Yo no pude abstraerme de decirte que me encantaba tu sonrisa, sin ruborizarme hasta las cejas. Y a ti, mí gracia para lograr justamente eso: una sonrisa. Nos empezábamos a sentir a nuestras anchas. Sentía que la vida me devolvía la mano.
Quedamos de volvernos a ver un día de estos. Nos dimos nuestros números telefónicos y direcciones electrónicas para que, de no vernos, pudiéramos seguir en contacto.
Aún conservo eso.

Segunda Luna:
CUARTO CRECIENTE

Son ya las tres de la mañana. Yo no me explico qué hago tan tarde despierto. Me asomé a la ventana y vi como la luna salía. Mucho antes. Y fue extraño. La luna, en forma de uña, salía blanca, imponente. Como un guiño que el mundo me hacía. El mundo sonreía conmigo.
Crecía algo. Como la luna.
En ese entonces, aún no éramos nada más que dos extraños en el mundo, que de a poco iban interesándose en el otro, para determinar el sentido del camino que habían optado seguir. Pero, había algo que me perturbaba. A mí, mis fantasmas me perseguían de nuevo. Hubo que en mis sueños, lo único que soñaba era en repeticiones dolorosas de mi “felicidad” con ella. Me dolía. Yo ya no soñaba, alucinaba. Alucinaba del dolor que me producía. Imaginaba la letra de Queens of the Stone Age: “...close your eyes and see the sky is fallin’...”. Sentía eso: que el cielo, al cerrar los ojos, se derrumbaba por encima de mi cabeza. Eso, sumado a que hacían muchos días que no sabía de ti. Me desesperaba el hecho de no comunicarme contigo.
Pero, a medida que iban pasando esos días angustiosos, me di cuenta, que ese dolor, ese sufrimiento era por algo. Sucedía. Era real. Y que debía transformarlo en lo que era: un recuerdo. Y que a esta edad, era casi imposible no sentirlo así. Lo importante era saber vivir con ello. Y avanzar. Porque, para mí, mi meta era, es y sigue siendo una: ser feliz. Nada iba a impedírmelo.
Cuando tuve noticias de ti, fui feliz. Tuve en mis manos tu carta. Y leyéndola me fui dando cuenta que algo en ti también crecía. Había una semilla de algo que aún no tenía nombre, posición o estado de avance. Pero estaba y existía. Y era feliz. Mis ojos brillaban a medida que iba devorando cada trozo de palabra; cada párrafo de esa misiva. Y no dudé en hacerte una llamada. Tomé mi teléfono y marqué tu número.

- ¿Aló?
- Si, ¿con quién hablo?
- Hola. Soy yo.
- ¡Hola! ¿Cómo estás? Que alegría de escucharte.
- La mía es más. Te extrañaba.
- ¿Sabes? Aún cuando suene extraño, yo también.
- Es bueno saberlo.

Así, íbamos hablando de nuestra larga ausencia y sentía por dentro nerviosismo. Como si hubiera vuelto a tener quince de nuevo y tuviera en frente a esa niña que me quitaba el aliento y me atochaba las ideas en la cabeza. Me sentía lleno de muchas cosas. Habías hecho creer a mi corazón que no hay mal que por bien no viniera. Me habías hecho avanzar. Me habías extendido la mano para volver a pararme y enfrentar mi meta. Me hacías feliz.

Continuará...

9 comentarios:

Patty Potter dijo...

No se porque, pero mientras lo iba leyendo, me ponía nerviosa por saber todo lo q le pasaba al pobre muchacho, pero a la vez, feliz. Si ese era el objetivo, bueno, MISIÓN CUMPLIDA...

Es una linda historia y parece una historia de quinceañeros

Creo q todos pasamos por lo mismo, y no creo q seas la excepcion


Saludos yei pi
nos estamos leyendo

=**

cabellosdefuego dijo...

ternura en oleadas, de esa ternura que es mi materia prima.
el amor es bacán, y punto. el amor es el motor inmóvil, el primum móbile, que mueve el cosmos -nuestro microcosmos. tu cuento que me suena a sentimientos vividos (verosímil, verosímil), me sacó también a mí una sonrisa. quisiera ver cómo termina.
eros debe vencer.

.* Itaa dijo...

Tristemente no basta con lo que yo quiero.. :(

Te dejo entre mis links, nos leemos pronto

un abrazo

Valesca Aravena dijo...

wàààà, primero que todo no eras el ùnico que andaba perdido por estos espacios, es màs yo tb me alejè un monton, ahora eso si estoy renovada, por fin!!!!!!!.
ufff que quieres que te diga, tu post me hizo recordar lo mismo, hace un par de años, un chico que conocì y que desde ese momento me era muy dificil mirar para otro lado, simplemente me desconcentraba, màs que eso me atrevì, le pedì el correo (ufff en ese momento bajè todo mis prejuicios de mi), hasta hoy tenemos mucho contacto, a pesar de eso hubo una cosa poca, pero nunca tuvo una fisonomìa real, y determinante, hoy por hoy me acostumbrè a la lejanìa, al ser muy buenos amigos, en fin no me arrepiento en lo absoluto........con respecto al post anterior, puta que te entiendo, muchas veces me preguntè (y no hace muchot tiempo que digamos), còmo puedes odiar a alguien que amaste?, no podìa relacionar el amor, el odio, la pena, frustracion, y todos los momentos maravillosos que viviste, creo que el peor descalabro es ver ante tu mirada paciente como TODO lo que formaste con esa persona CAE, CAE, CAE, no puedes hacer nada, ni mucho menos (y esto con mucho dolor) reconstruir el PASADO, creo que eso es lo màs doloroso, saber que las oportunidades y el NUNCA MÀS llegan definitivamente.
por lo que veo tenemos experiencias comunes, lo notè al leer el primer pàrrafo del post, bien por eso, y esta vez te deseo LO MEJOR con lo que viene.
y a DESCANSAR se ha dicho, usted sabe lo que hay que mentar en el año, muchas veces el gusto y la aficcion pasa para convertirse en OBLIGACION, y eso ESTRESA.
saludos!!!!!!!!!

david santos dijo...

Hola!
Bello.
Gracias.

Bonzo dijo...

sin duda hay acciones magicas y que se graban muy marcadas en nuetra memoria, algo que marca la diferencia, algo que vemos con otros ojos sin duda alguna, ¿porque? porque es mágico claro... porque es bello y porque es ternura, simplemente eso.
ejemplo, si vieramos los pasos que recorrimos en la vida... todos negros... sin duda que en los momentos aquellos... esos pasos van a ser de colores, porque fueron bellos y porque fueron importantes.

te dejo mis saludos compañero.

http://meahogoalobonzo.blogspot.com

Alberto Espejel dijo...

en qué puede derivar una historia así?

faltan dos partes, tal vez sin ruptura de por medio, pero sí profundamente descriptivas, profundamente emotivas

también quise encender un cigarrillo mientras leía LUNA NUEVA, ya que para colmo andaba con pulp de fondo (well it happened years ago, when you lived on stanhope road), y recordé algunos cafés de historias fallidas, recordé algunas noches de largas caminatas sin mayor rumbo que una casa, la de un amigo o la mía

en fin, tal vez sería mejor traer al calce a los beatles con if i fell

.* Itaa dijo...

Lindo :), sabías que me gusta hablar contigo?..., el caballero "interesante", ojalá algún día el viaje a valpo se concrete :), muchas ganas de conocerte...

Ya estoy menos resfriada jaja, pero empiezo a creer que falta la chelita con limón para mejorarme del todo jajaja.

Pasa por mi blog

Un abrazo !!

besitos desde viña

Literófilo dijo...

Que bueno muy bueno la verdad me gustó montones, tiene ese ritmo tan bueno muy Bolaño lo sentí, sabés, bueno manillo lo espero por mi blog y por mi intento de literatura, saludos...