viernes

La muerte de la muerte (Parte final)


El lugar del Mingo está en pleno centro. Si uno lo mira, es la típica tienda de antiguedades, llena de objetos viejos, olvidados y que algunos les dan valor casi de piezas de arte. Algunas son una misma mierda. Mingo me ha regalado algunas cosas -a elección mía, claro- pero nunca un arma.

- ¿La tienes?
- Aquí está, tranquilo
- Muy bien. Buen peso, equilibrada. Y con silenciador.
- Tal como la pediste.
- Toma. Aquí está el pago.
- No te preocupes. Solo quiero que me la regreses.
- De acuerdo.

Y me fuí.

Subí de nuevo al auto y me fuí al hotel. Tome la arteria principal y me dirigí al este. Hacia el barrio alto. Jenny atendía al típico oficinista con plata de los sectores y a empresarios más o menos conocidos. Es unha tipa con un cuerpazo: morena, cabello oscuro, hermosa figura. Una pantera. Más de alguna vez había pasado malos ratos con tipos pasados para la punta o que simplemente no pagaban. Peor era el caso cuando se trataba de droga. En una redada de la policía, la pillaron con unas dosis y encamada con un conocido empresario. Lo que salió en presna fue que la habían detenido por porte de estupefacientes. Del gil, no se supo nada. Tiene que haberles pagado a los policías algún soborno. Si no digo yo: al rico, la plata y el poder lo salvan.
Frente al hotel me esperaba. Su vestido negro y escotado, fino y ceñido, parecía pintado al cuerpo. Puntuales. Como corresponde para el oficio. ella y yo sabíamos que el tiempo es vital.
La saludé y en silencio nos dirigimos a la habitación. Piso 13, 14, 15, 16... Llegamos. En el ascensor, de reojo la miraba y pensé que, si ella deja esa mierda de cocaína, tal vez -solo tal vez- sería mucho mejor y, para cualquiera, una buena mujer. Pero, sin eso, su espíritu no sería el mismo y ella no sería así de completa. Eso de la autodestrucción hace que sea independiente en todo -de su vida y muerte-, algo que muchos de los muertos no han tenido.
Me hace pasar a la habitación. es cómoda, íntima y con una buena vista a la ciudad.

- ¿Te sirves algo, Vinko?
- Un whiskey, con hielo.
- ¿Algo más?
- No... solo eso.

Del bar trae un whiskey y para ella, un vodka tonic. Se sienta frente a mí y yo, con algo de impaciencia (no muy común en mí) prendo un cigarrillo.

- Y... ¿Los traes?
- Como corresponde. Aquí los tienes. No los cuentes. No seas mal educada ni desconfíes de mí.
- De acuerdo... Pero, ¿por qué vas a matar a Victor?
- Soplón. Y por maricón.
- No es de mi incumbencia saber cómo sucedió. Pero, para que hagas esto por tu cuenta, es grave.
- Ni lo digas... ¿Y qué te dijo él?
- Yo quise que me contara, pero estaba cagado de miedo. Sólo me pidió que no lo entregara y que si podía esconderlo unos días.
- Perfecto... ¿A qué hora estará aquí?
- A ver... son las siete. A las diez y media estará aquí.
- Mientras tanto, ¿habrá algo que hacer, no?
- ¿Y qué tienes en mente?

Me levanté y me acerqué a ella. La miré a los ojos y acaricié su piel con la punta de los dedos, también su rostro, su cuello, sus pechos y su vientre. La abracé y nos besamos. La ropa en pocos segundos quedó en el suelo y ella y yo, hacíamos el amor en el piso de la habitación.
Mi boca besaba la suya, mis manos se trataban de findir con su piel y el sudor de los cuerpos nos hacía resbalar., hacía que el deseo fuese en franca alza. A cada embiste, ella y yo gemíamos, con cada beso se nos iba el aliento y nos gastábamos de tanto tocarnos. Con todo ese ajetreo, la hora avanzaba y yo me olvidaba de Victor me había cagado y que El Gringo me buscaba para despacharme. ¡Qué me importa eso ahora! Jenny era lo último que faltaba para que pudiera morir tranquilo.
Eran las diez y cuarto.
Ella rápidamente se vestía y yo, a duras penas, me trataba de poner la camisa y abotonarla para irme a esconder.

- Trata de actuar normal
- ¡Déjame hacer mi pega, hombre!
- Yo solo quiero que nada salga mal. Si no, se va todo a la cresta.
- Tranquilito... si todo va a estar bien.

Diez y treinta. Hora final. Y Victor que no aparece. Me estoy impacientando. Dos, tres, cuatro minutos. No llega. ¡No llega el hijo de puta! ¿Sabrá que estoy aquí? No creo. No me imagino a la Jenny cagándome. Bueno, en estos momentos, cualquiera está en posición de cagarme. Debo dejar de ponerme paranóico. Yo sé que la Jenny no me va a cagar. La conozco.
Pasó un momento y sentí ruido. Voces. Alguien conversa. Lo siento. Es ese cabrón que me echó al agua con El Gringo. Victor había llegado. Atrasado como siempre. Casi no escuchaba la conversación.

- ¿Cómo estas?
- Pregunta estúpida. ¿Cómo crees que estoy, ah? Como la chucha. Vinko me quiere matar.
- Pero, ¿por qué?
- ¿Por qué? Lo cagué. Le conté al gringo que el Vinko lo había cagado con una plata de uno de los "encargos" que le pidió. Fueron como dos millones... de los verdes.
- ¿Con dólares? ¡Chucha, eso es plata!
- Y según el Vinko, se habían perdido cuando puso la bomba.
- ¿Y por qué le contaste al Gringo? ¿No hizo algun trato contigo?
- Ninguno. Con raja me dió un par de lucas.
- Pero igual, es tu amigo... o lo era.
- Nunca lo fue. Me salvó de varias pero siempre me trató como basura. Que Victor haz esto, que llames a tal... No fue más que un negrero.
- Pero, aquí estás un poco mejor. Relájate... ¿Quieres algo de tomar?
- Bueno... Dame un vodka. Solo.
- ¿Con hielo?
- Dos, por favor.

Era la señal. Era mi momento de hacer justicia o, por lo menos, tener mi venganza. salí de mi rincon y pensé en todo lo que dijo y le encontré razón. ¿Me estaré arrepintiendo? Ni cagando. Nadie me ve la cara sin recibir lo que merece. Menos este concha de su madre después de todo lo que confié en él. No. El debía morir.
Cargué el arma y caminé hacia el living. Allí estaba: ansioso, nervioso, fumando. Ni siquiera sabría lo que había pasado. Apunté y disparé. Juro que oí dos tiros.
Ví el cuerpo de Victor como se echaba hacia atrás, con la cabeza explotando en sangre y sesos. Ahí quedó: tieso, helado. Muerto. Me empecé a marear. Perdía el conocimiento. Algo me chorreaba en el pecho. Era sangre. Mi sangre. ¡¿Quién me disparó?! Atiné a mirar al frente y la ví. Con el cañon aún humeante, la Jenny me había pegado un tiro.
Caí. Lentamente me fui desvaneciendo. Se acercó a mí y algo trató de decirme. De lo que entendí fue que El Gringo le había pagado para matarme. A cualquier precio. Y lo consiguió la muy perra. Me dejó ahí, a mi suerte. Muriéndome.
Algo me tomó de la mano. No lo podía ver. Estaba oscuro. Solo pude ver un par de ojos encendidos y algo brillar en la oscuridad. Y de a poco me perdí. De lejos oía que alguien repetía hasta el cansancio "el que a hierro mata, a hierro muere".
Horas más tarde llegó la policía al lugar. Tomó muestras, pruebas, fotos. Y la prensa estaba como buitres esperando la carroña, revoloteando por el hotel. Todos querían saber qué paso, pro qué sucedió y quienes eran los pobres tipos muertos en un piso 17 de un edificio del barrio más rico de la ciudad.
En la mañana todo el país lo sabría.
Le había llegado la hora a "La Muerte" como le llamaba la prensa roja. La muerte de La Muerte. Que irónico, ¿no?. ¿Y quién sería ahora el que se llevara a los vivos que les corresponde morir? Nos hemos quedado en una pausa de inmortalidad. Pero, aún con eso, existe también la resurrección.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

the first one...
es distinto a lo que he leído antes (de lo que tú escribes) es bueno innovar y buscar el estilo para escribir... y parece que se está logrando...
hay algunos detallitos, pero se solucionará.
es una buena historia, y como toda buena historia hay que ver qué tan cierta es la situación descrita y compararla con la realidad... suele suceder que las personas se involucran en situaciones de dinero fácil, es tanta la gente que está envuelta en drogas, asesinatos a encargo y lo peor es que sucede todos los días, pero como todos estamos tan inmersos en nuestras vidas, nadie se preocupa de tratar de solucionar eso.
ahora sobre la reflexión final (yo la entendí como reflexión, pero puede que me equivoque) ceo que no hay muerte, es sólo una etapa, eso finalmente es vida, resurrección, reencarnación, depende de quién lo dice...
eso por el momento, cuídate, nos vemos, suerte...
xau!!!

Paola dijo...

Si, la muerte da para muchas historias... tu dominio esta en la escritura, pero la profesional... nada q criticar, buen texto, buen relato, todo muy bien... no puedo opinar mucho desde allí.
Mi dominio es lo espiritual, la sanición del alma y desde allí puedo opinar... me entretuve con el texto... pero no causo impacto. en tu perfil me llamo la atención sin city, esa película me removió en lo profundo... en esa película hay alma... puede q me equivoq, pero creo q eso te hace falta... le falta alma a tus palabras... quizas deberias entregarte al texto y sanarte en él, no se si me entiendes.

desde bergen dijo...

hmmm, me meto en el texto, me agarra y quiero leer pero tomas demasiadas cosas a un tiempo, tanto giro me marea un poco y el brusco final me deja plop!, como que cambiabas el tiempo o no se como se llama, el tiempo para relatar...

creo que puede salir algo, que hay mucho talento, pero como dijo la chica anterior y como te lei a ti mismo (que te costo dar vida o fin a los personajes y la historia) creo que falto mas entrega de ti, o no, solo estoy tonteando porque no te conozco tanto, quizas... jajaja que extraño, no se claramente que es lo que quiero decir.

En fin,me gusto tu historia, pero me marearon los giros...

Besos como siempre mafioso

tierragramas dijo...

Sí, las criticas anteriores tienen razón. Pero no concuerdo en que tus escritos necesiten de más alma. Tu literatura es de cojones, es de disparos y traiciones. De la parte más sucia de la falsa limpieza social....


Está muy bien logrado.


Ten cuidado eso sí en algunos condorillos en lo escrito. Palabras mal escritas o puntuaciones inexistentes.

Me pasa lo mismo, pero eso te lo digo


Saludos!

Hada de Luz dijo...

Hay buenas criticas aqui que tienes que tomar en cuenta, sobre todo de las vueltas y yo aporto una, la fotografía me hizo adelantar el final, la mano de mujer.

En todo caso me gusto el escrito, tiene cogones como dicen por ahi.

Seguire tus escritos, muy buen blog.

visitame.

desde bergen dijo...

creo que leer tus comentarios de las fotos
hace que mi animo suba y que la vida
si tenga algo de humor... no como lo que esta
sucediendome en la vida en estos momentos...

pareciera que vivo en un chiste cruel...
pero de esos demasiados crueles...

porque escribiste eso?, te pasa algo?, bueno, solo queria decirte que si necesitas confidenciar con alguien me tienes para leerte y escribirte, tienes mi mail, tienes mi fotolog y ahora tambien sabes mi identidad secreta, espero poder hacerte reir mas para que pase eso que sientes....

besos

y recuerda que siempre puedes desahogarte escribiendo, no?

Paola dijo...

El cuerpo es el instrumento del alma (Aristóteles), Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes (Descartes), Grandes almas siempre se han encontrado con una oposición violenta de mentes mediocres (Albert Einstein) Los supuestamente más grandes pensadores han citado “al alma”… bla bla bla yara yara yara… como diría un amigo… esto es paja molida, basura intelectualoide… jajajajaja!
Estas en lo correcto, ya que en tus relatos transfieres algo de ti, el punto es ¿qué?... transfieres la esencia o algo periférico?... cuando relatas algo, lo haces con un propósito, quieres plasmar algo en esos párrafos… ese era mi punto, no entendí que querías traspasar y lo relatado, para mi, no tuvo un impacto. En mi opinión, cuando relatas algo de tu esencia, de lo más profundo de ti, aunq sea ficción… el relato ha de causar un impacto, si relatas simplemente por relatar (como me dices), entonces creo q se pierde la magia de la escritura… puede que este totalmente errada… espero q sea así, porq sería una lástima q escribas tan bien y sin sentido.

tierragramas dijo...

y nunca más volvió a postear a mi blog, man.

espero sus opiniones.

Saludos