Mis manos escribirán sólo lo importante: nací una fría mañana de julio en una ciudad pequeña; allí crecí, me hice hombre y me vine por azar a residir forzadamente a una ciudad cien veces más enorme, activa y gris. La vida me llevó a estudiar una cosa y la verdadera pasión a enamorarme de cada cosa que he escrito.
Mis manos escribirán que mis gustos son sencillos; mi mirada, la de un perro perdido y mi sonrisa, coronada de margaritas en las mejillas. Que suelo ser brutal y despistado; egoista y rencoroso, pero sabiendo pedir perdón.
Puede que mis manos no convenzan. En realidad, pienso que al final mis propias letras serán mi tumba y lápida.
Y lo otro: Ésta es mi nueva casa